Hay silencios que pesan más que un grito de gol… esos instantes en las gradas de una tribuna que aparecen cuando un equipo está extraviado. Cuando la pelota quema, y el escudo se siente pesado y difícil de llevar en el pecho.
Pero lo que vive hoy el Club León es algo totalmente distinto.
Hace tiempo que en las calles de la ciudad no se respiraba un aire de orgullo.
Hace mucho que no se sentía esa certeza de que, en la adversidad, los once vestidos de verde y blanco podrían sacar las garras y los colmillos lo suficientemente afilados para darle la vuelta a un marcador en contra.
E incluso sin importar que en frente se tuviera al considerado por algunos el mejor jugador de todos los tiempos.
Claro que cuando hablamos de triunfos de manera consecutiva, la memoria colectiva se remonta al Clausura 2019. Donde La Fiera consiguió aquel récord histórico de las doce victorias al hilo.
Pero la racha de cinco juegos seguidos ganados, repartidos en la liga y el paso perfecto en la Leagues Cup, tienen demasiado peso para la actualidad. Pues tuvieron que pasar 14 torneos para tener una quinteta de resultados llenos de alegría. Que hacen replicar con más sentido el grito de guerra: Ser Fiera es un Orgullo.
El hambre de quien no acepta la derrota como destino, es lo que muestra este León que da una sensación a la que acompañaba en un principio a los dirigidos por Matosas que se transformó en un ascenso y un bicampeonato.
Da un aire similar que hace recordar los comienzos de esa Fiera de Nacho Ambriz que se coronó en medio de una pandemia.
Aún falta camino por recorrer. Cosas que ajustar, rivales de peso que enfrentar, aún no se ha ganado nada.
Pero esa inquebrantable convicción de saberse merecedores de grandes cosas, de respirar la ambición de pelear por títulos, es el fuego sagrado que Gandolfi ha devuelto al ADN esmeralda que se ve con acciones, no sólo en el discurso.
Con autoridad, presión asfixiante y orden táctico se vio plantarse a los verdes frente al líder de la Conferencia Este de la MLS. Y conseguir corear el grito de León en la casa del Nashville Soccer Club.
Con la buena gestión, la correcta rotación de jugadores sin importar las lesiones de hombres clave, el poco descanso y tiempo escaso para ajustar la pizarra, se superó al Orlando City de Antoine Griezmann.
Se remontó un marcador adverso. Se demostró que los jugadores que inician y entran de cambio pueden ser soluciones para sacarle los tres puntos a quien sea. Hasta sin importar que se juegue de visita contra el actual monarca del país del norte y un equipo plagado de estrellas de la talla de Messi.
Y sobre todo, resalta esa indomable fortaleza mental que emerge cuando el equipo entra en escenarios de tempestad. Ahora existen hombres quienes con una idea de juego clara y confianza -entre cuerpo técnico y jugadores- rugen en la cancha. Para empujar hacia el límite y obtener victorias hasta con un hombre menos.
En el campo, esa hambre de triunfo se sostiene con un margen de mejora constante. Porque aún faltan detalles para apuntalar a este equipo que demostró que puede ser el mejor de México.
Porque la portería hoy destila seguridad bajo los guantes de Óscar García.
La defensa, custodiada por nombres como el de Jhohan Romaña y Juan Guevara, neutralizan el peligro enemigo.
El medio campo late con la intensidad necesaria para presionar y dar juego a la delantera. Jóvenes canteranos que demuestran estar listos para dar la cara por su escudo. Y un Arcila que ha tomado un rol distinto al acostumbrado para convertirse en el nuevo referente de gol para la institución verdiblanca.
Por lo anterior, el aficionado que sabe estar, aquel que apoyó desde la mítica puerta 5 cuando el equipo navegaba entre penumbras de la liga de plata del futbol mexicano, sabe que el buen funcionamiento actual es la antesala de pelear por nuevos retos internacionales.
De volver a instancias de liguilla y de tener la confianza de que se hará buen papel contra equipos candidatos a levantar la copa, mismos que representan las pruebas finales para saber el verdadero calibre de esta Fiera.
Está escrito en los genes de esta ciudad que “El Trabajo Todo lo Vence” y ese lema es la sensación que produce el León de Gandolfi.
Porque con trabajo y sin pretextos, le ha devuelto a la hinchada las ganas de ir al Glorioso Estadio León. Y la ilusión de soñar con la Novena y, por qué no, algo más.
-Uriel García
También te puede interesar: